10 de agosto de 2012

Ilusión, espejismo, adiós.

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero yo creo que ya nada es lo mismo, que no se cura nada, y que el tiempo tampoco se para a esperar a que nada se recupere. La vida sigue, y nosotros aceptamos, superamos y seguimos; no hay tiempo, porque aunque lo importante no sea la meta, sí lo es el camino que andamos, que trazamos que vivimos. Caminante, hoy no hay camino sin caminar; vida seguirás siempre viva porque no te voy a poner ningún final más.

Pd. Algo del pasado, para ver que el futuro no es más que la misma historia con distintos acentos, distintas miradas, pero con el mismo cielo.

24 de julio de 2012

Ganas, las 00:00

Desde Londres hasta París, pasando por mi pequeña sonrisa y rodeando las rutinas de cada día; llego a eso que llaman vida y amor, yo prefiero sonrisa eterna.
Ahora estoy tocada, hundida, y algo mojada de tanta lágrima, de tanto suelo, de tantas fuerzas para levantarme cada día. Hoy no temo más que a no saber vivir cada día, mis días, nuestra vida, nuestros sueños, todos sinónimos. 
Sonrisas amargas y miradas pequeñas; palabras de ánimo y noches de desaliento; vida dura y sueños dulces;     dedos entrelazados y compromiso presente, vivir.

Pd. Ya no tengo ganas ni de posdatas ni de llorar, tengo ganas de decir que esto simplemente no tendrá fin:)

16 de julio de 2012

lo prometido, no es deuda, es algo muy grande.

Debía... Bueno, más bien intentaría cambiar tanto de mí, ser tan diferente, ser más verdadera, más amiga, más hermana, más sincera.. Pero, es lo que hay, y esta es la realidad; la de levantarse cada día sonriendo por ti y nadie más; la realidad de las noches frías de invierno, esas que se hacen más llevaderas con un Colacao delante y unas risas de fondo; realidad donde por ti y por el mundo hay que aprender a quererte, a aceptarte, a seguir y a saber confiar en ti y demostrarte que por qué no, que por qué no sí.
Hoy, me gusta, me apetece, me hace sentirme bien eso de saber que hay gente que lucharon a mi lado siempre; hoy me apetece escuchar algo con lo que sonreír sin un motivo más que el de ser la típica niña tonta que de todo se enamora, y que todo quiere.
Soy feliz, para que mentir, y puede que sí, me apetezca vivir un cuento de esos en los que llorar de vez en cuando está mal visto; un lugar donde cada noche de insomnio tenga un pequeño Colacao delante mío, pero lo tengo claro, no será lo mismo si no está esa pequeña melodía de fondo.
Pd: hoy recordé y lloré, pero solo por aquellos momentos que fueron tan vividos, que da pena no tenerlos de nuevo.